Mis amigos y yo fuimos de excursión al bosque el fin de semana. Fue muy agradable: árboles, aire fresco, un ambiente estupendo. Al llegar a casa, noté esto en mi brazo. Me da miedo quitármelo porque no sé qué es. ¿Alguien sabe qué podría ser? Consulta el primer comentario para ver la respuesta 👇

Al principio, estaba convencida de que algo me crecía en la piel. Unas diminutas espinas negras sobresalían de la superficie en grupos irregulares, tan afiladas que reflejaban la luz cada vez que movía el brazo. La visión me dejó helada. Durante unos segundos aterradores, me quedé mirando fijamente, incapaz de procesar lo que veía. Mi mente inmediatamente pensó en las peores posibilidades imaginables: parásitos, patas de insectos, algún tipo de infección que se extendía bajo la piel. Cuanto más miraba, peor me parecía.

Moví el brazo de un lado a otro bajo la luz del baño, observando las extrañas espinas que sobresalían de las manchas rojas e irritadas. Parecían antinaturales, casi demasiado rígidas para ser parte de mí, pero a la vez profundamente incrustadas. El pánico se apoderó de mí rápidamente. De repente, cada pequeña sensación se magnificaba. Cada picazón se convertía en movimiento. Cada pulso me parecía sospechoso. Mi imaginación llenaba detalles que ni siquiera existían.

Empecé a repasar todo el día en mi cabeza, buscando el momento en que algo pudo haber sucedido. Esa misma tarde, había ido de excursión por un sendero estrecho, cubierto de maleza seca y hierba alta. Recordaba haberme abierto paso entre ramas espinosas, apartar las plantas de mis piernas e ignorar algunas picaduras leves porque en ese momento me parecieron inofensivas. Ahora, esos recuerdos me resultaban ominosos, como pistas en una película de terror que conducen a una terrible revelación.

Durante casi una hora, me dejé llevar por pensamientos cada vez más irracionales. Busqué información en internet, lo que solo empeoró las cosas. Cada síntoma vago parecía estar conectado con alguna posibilidad aterradora. La mente humana tiene una peligrosa capacidad para transformar la incertidumbre en catástrofe, especialmente cuando el miedo toma el control. Bajo la luz cruda del baño, esas pequeñas espinas ya no parecían restos de una excursión. Parecían vivas.

Finalmente, me obligué a bajar el ritmo. Limpié la zona cuidadosamente con agua tibia y jabón, y luego me acerqué a una luz más brillante cerca de la ventana. De cerca, las "espinas" se veían diferentes. No se doblaban ni se movían. Estaban rígidas, quebradizas y ligeramente brillantes en las puntas. Cuando toqué una suavemente con las pinzas, no reaccionó como algo biológico. Se sentía seca, casi leñosa.

Esa constatación lo cambió todo.

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