Durante su juventud, muchas personas dentro de la industria del entretenimiento le dijeron que nunca llegaría muy lejos. Algunos productores y directores consideraban que no tenía la apariencia típica de una estrella de Hollywood. Otros pensaban que solo podía interpretar papeles ligeros para televisión y que jamás tendría el talento necesario para convertirse en una actriz dramática.
Sin embargo, Sally Field decidió no escuchar esas voces. En lugar de rendirse, trabajó con disciplina, estudió actuación y aprovechó cada oportunidad que se le presentó. Con el paso de los años, demostraría que todos aquellos pronósticos estaban completamente equivocados.
Sus primeros pasos en la televisión
Sally Field nació el 6 de noviembre de 1946 en Pasadena, California. Desde muy joven mostró interés por la actuación y comenzó a presentarse a diferentes audiciones cuando todavía era adolescente.
Su primera gran oportunidad llegó en 1965 con la serie Gidget, donde interpretó a una joven alegre, divertida y llena de energía. Aunque la producción solo duró una temporada, permitió que millones de espectadores conocieran su carisma frente a las cámaras.
Poco tiempo después obtuvo otro papel que marcaría su carrera televisiva: La monja voladora (The Flying Nun). La serie tuvo un importante éxito internacional y convirtió a Sally en uno de los rostros más populares de la televisión estadounidense de finales de los años sesenta.
Aunque el programa le dio fama, también hizo que muchos productores la encasillaran como actriz de comedia. Durante varios años tuvo que luchar para demostrar que podía interpretar personajes mucho más complejos.
La difícil transición hacia el cine
A comienzos de los años setenta, Sally tomó una decisión que cambiaría su vida: estudiar actuación de manera profesional para perfeccionar su técnica.
Sabía que si quería ser tomada en serio debía demostrar que era mucho más que una estrella de televisión.
Aceptó papeles pequeños, trabajó con distintos directores y fue construyendo una reputación basada en el esfuerzo y la calidad de sus interpretaciones.
El gran punto de inflexión llegó en 1979 con Norma Rae.
En esta película interpretó a una trabajadora de una fábrica textil que lucha por mejorar las condiciones laborales de sus compañeros. Su actuación fue tan convincente que recibió elogios de la crítica especializada y emocionó al público de todo el mundo.
Ese mismo año ganó el Premio Óscar a la Mejor Actriz, demostrando que quienes habían dudado de su talento estaban completamente equivocados.
Un segundo Óscar y el reconocimiento mundial
Lejos de conformarse con ese logro, Sally continuó aceptando proyectos desafiantes.
En 1984 protagonizó Places in the Heart (En un lugar del corazón), una película ambientada durante la Gran Depresión.
Su interpretación volvió a conquistar a la Academia de Hollywood y obtuvo su segundo Premio Óscar a la Mejor Actriz.
Continúa en la página siguiente ➡️
Para ver las instrucciones completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>). No olvides compartirlo con tus amigos en Facebook.
