Título: Garrapatas: pequeños intrusos con grandes riesgos — lo que debes saber para protegerte
Son tan pequeñas que muchas veces no se ven hasta que ya están pegadas a la piel. No duelen cuando muerden. No producen ninguna señal inmediata de alarma. Y sin embargo, una sola picadura de garrapata puede desencadenar enfermedades que tardan semanas en diagnosticarse y meses en tratarse. Lo que se esconde detrás de este parásito diminuto merece mucha más atención de la que normalmente recibe.
Qué son y cómo actúan
Las garrapatas son parásitos que pertenecen a la familia de los ácaros. Miden entre 0.5 y un centímetro, son de color negro amarronado y tienen una cabeza con mandíbulas que se adhieren a la piel de la víctima, y un cuerpo redondeado del que salen cuatro pares de patas. Cuando chupan la sangre de su víctima, aumentan considerablemente de tamaño: las garrapatas que se están alimentando pueden pesar hasta 100 veces más que antes de comer.
Esta capacidad de alimentarse sin ser detectadas es precisamente lo que las hace peligrosas. La garrapata no solo extrae sangre: mientras lo hace, puede introducir en el organismo bacterias, parásitos y virus que se estaban incubando en su interior.
Las enfermedades que pueden transmitir
Enfermedad de Lyme. Es la más conocida y documentada. La enfermedad de Lyme es una infección bacteriana transmitida con mayor frecuencia a través de la picadura de garrapatas infectadas. Los síntomas pueden tardar de 3 a 30 días o más en aparecer. El sarpullido es un signo común: suele ser un único círculo que se extiende lentamente desde el lugar donde se produjo la picadura.
Los casos reportados en personas en Estados Unidos aumentaron de aproximadamente 12.000 al año en 1995 a más de 63.000 en 2022. Sin embargo, los CDC creen que la cantidad real de infecciones en seres humanos probablemente esté más cerca de 476.000 por año.
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