Una noche, mientras limpiaba la habitación de mi novia, noté algo extraño escondido debajo de su armario. A primera vista, parecía aterrador. Cubierto de polvo y pelo enredado, el objeto tenía una textura extraña que lo hacía parecer casi vivo. Mi imaginación se desbocó de inmediato. Me quedé paralizado, convencido de haber descubierto algo perturbador. Cada posible explicación sonaba peor que la anterior, y cuanto más lo miraba, más incómodo me sentía.
Lo recogí con cuidado usando un pañuelo de papel, intentando no tocarlo directamente. Mi mente se llenó de innumerables escenarios de terror. Una parte de mí quería tirarlo inmediatamente, mientras que otra sentía que necesitaba respuestas antes de hacer algo drástico.
Finalmente, incapaz de soportar más la incertidumbre, se lo enseñé a mi novia. En cuanto lo vio, estalló en carcajadas. Una vez que se calmó, me explicó que simplemente era un viejo juguete de gelatina que había rodado debajo del armario hacía mucho tiempo y se había llenado de polvo con el tiempo. Al instante, todo mi miedo desapareció, reemplazado por alivio y vergüenza. Lo que parecía aterrador en realidad era completamente inofensivo, y después ambos nos reímos de ello.
Para ver las instrucciones completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>). No olvides compartirlo con tus amigos en Facebook.
