Un caso que conmocionó a Argelia salió a la luz luego del rescate de Omar Bin Omran, un hombre de 45 años que había sido secuestrado en 1998, cuando apenas tenía 17. Durante 26 años permaneció encerrado en el sótano de una vivienda ubicada a tan solo 200 metros de la casa de su familia, en la ciudad de Djelfa. El operativo se concretó el domingo pasado gracias a una pista inesperada surgida en redes sociales.
Una desaparición que parecía no tener respuestas
En 1998, Omar salió de su hogar para dirigirse caminando a la escuela, como cualquier otro día. Sin embargo, nunca llegó a destino. Su familia hizo la denuncia correspondiente y se desplegó una búsqueda que se extendió por distintas regiones del país, sin resultados.
Con el paso de los años, la mayoría de sus seres queridos comenzó a perder las esperanzas. En aquel momento, Argelia atravesaba una violenta guerra civil, por lo que muchos llegaron a creer que el adolescente había muerto en algún enfrentamiento armado. La única persona que jamás dejó de pensar que estaba vivo fue su madre, quien falleció en 2013 sin haber podido reencontrarse con su hijo.
La pista clave: una pelea familiar en redes sociales
El caso volvió a tomar impulso de manera inesperada. El propio hermano del captor protagonizó una discusión con él por una disputa de herencia y, en medio del enfrentamiento, decidió exponerlo públicamente en redes sociales acusándolo de estar involucrado en un secuestro de larga data.
Las sospechas sobre este hombre, de 61 años, no eran nuevas en el vecindario. Años atrás se lo había señalado por el envenenamiento del perro de la familia de Omar. Una de las hipótesis que manejan los investigadores es que el agresor habría querido eliminar al animal para impedir que detectara la presencia del adolescente cautivo en la vivienda contigua.
Ante la denuncia y la presión de los familiares de la víctima, la Gendarmería Nacional de Argelia avanzó con un registro en la casa del sospechoso. Allí, en un sótano oculto, encontraron a Omar con vida después de más de dos décadas de encierro.
El estremecedor relato de la víctima
Tras su liberación, Omar comenzó a contar fragmentos de lo que había vivido durante todos esos años. Según sus declaraciones, en numerosas ocasiones pudo observar a sus propios familiares pasar frente a la vivienda a través de una pequeña ventana del sótano. Sin embargo, aseguró que no lograba gritar ni pedir ayuda.
De acuerdo con su testimonio, una “fuerza apremiante” le impedía intentar comunicarse con ellos. La víctima atribuyó esa sensación a un supuesto “hechizo” que, según él, le habría sido realizado por su captor para mantenerlo sometido durante todo ese tiempo. Especialistas señalan que este tipo de declaraciones suelen estar vinculadas a los efectos psicológicos del cautiverio prolongado, el aislamiento extremo y la manipulación coercitiva ejercida por los secuestradores.
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