Cortaste la carne demasiado pequeña (o demasiado grande).
El tamaño de los trozos es más importante de lo que parece. Si los cortas demasiado pequeños, se secan y se vuelven fibrosos; si son demasiado grandes, se cocinan mal por dentro y corren el riesgo de quedar duros. Corta la carne en trozos de unos 3-4 cm por lado, todos del mismo tamaño, para que se cocinen uniformemente y obtengas un resultado perfecto.
Doraste mal la carne.
Dorar la carne demasiado rápido es uno de los errores más comunes: si la sartén no está lo suficientemente caliente o si añades demasiada carne a la vez, la temperatura baja y la carne suelta agua en lugar de sellarse, quedando pálida y dura.
La solución: dora unos pocos trozos a la vez en una sartén muy caliente sin tapa, creando una costra dorada que sella los jugos.
Añadiste demasiada sal.
A todos nos pasamos con la sal, pero eso tiene solución. Añade un par de patatas peladas y cortadas en gajos grandes, y un vaso de agua: deja que se cocine durante media hora. Las patatas absorberán parte del exceso de sal, recuperando el sabor.
La salsa está demasiado líquida
A veces, por miedo a que se pegue, tendemos a añadir demasiado caldo o agua. Sin embargo, esto siempre hará que la salsa quede demasiado líquida y la carne hervirá en lugar de cocinarse a fuego lento. El líquido debe cubrir la carne: añádelo poco a poco y mientras esté caliente, nunca todo de golpe ni frío. Si te has pasado, no hay problema: disuelve una cucharada de maicena o harina 00 en un poco de agua fría y añádela al guiso, removiendo bien. En unos minutos, la salsa se espesará y adquirirá la consistencia cremosa que debe tener.
Has usado la sartén equivocada
Elegir la sartén adecuada es fundamental: una sartén demasiado fina evaporará el líquido demasiado rápido y la carne podría pegarse. Si es posible, utilice una sartén o cacerola de fondo grueso con tapa, preferiblemente de hierro fundido, acero o terracota, para una distribución uniforme del calor y una cocción lenta y consistente.
No dispone de tiempo para cocciones prolongadas.
Un guiso requiere paciencia, pero si tiene prisa, puede usar una olla a presión. Reducirá el tiempo de cocción en aproximadamente dos tercios: para una receta que normalmente tarda dos horas, 40 minutos desde que suene la válvula serán suficientes. El resultado seguirá siendo tierno y sabroso.
👉🏻👉🏻
Para ver las instrucciones completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>). No olvides compartirlo con tus amigos en Facebook.
