Mi madre me arrojó sopa hirviendo a la cara por haberle dicho que no a su hijastra. «¡Dale todas tus cosas o lárgate!». La sopa me golpeó la cara como fuego líquido y, durante varios segundos, olvidé cómo respirar. Mi madre se quedó de pie sobre mí, agarrando el tazón vacío, con una expresión tan fría que endureció la quemadura que acababa de provocar.

Para ver las instrucciones completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>). No olvides compartirlo con tus amigos en Facebook.