Me separé, me llevé mi casa prefabricada y con 20 amigas convertimos una ruptura en la mudanza más épica y caótica jamás contada”🤯🤯😂

La Marta, ingeniera, sacó planos.
PLANOS.
Yo no sabía si estábamos mudando la casa o lanzando un satélite.

"Chicas, atención: esto es una operación quirúrgica."

"¿Quién soy yo?" preguntó la Vane.

"Vos sos ansiedad con patas, pero te queremos igual. Andá a sostener la puerta."

Una estaba desconectando cables, otra martillando, otra gritaba:
"¿Esto explota si lo corto?"

"Y… puede ser."

"Bueno, lo corto igual."

Había una transmitiendo en vivo:
"Bueno gente, acá estamos, OperativoCasaLibre, si no aparezco más ya saben por qué."

Mi suegra ya estaba sentada mirando fijo, como viendo una novela turca, pero en vivo y con presupuesto cero.

En un momento gritamos:
"¡A LA UNA, A LAS DOS…!"

Y una dijo:
"¡Pará que me saqué la uña recién!"

"¡NADIE SE MUERE SIN PERMISOOOO!" gritó la Jessi.

Y ahí fue cuando pasó.
LEVANTAMOS LA CASA.

No sé cómo, no sé por qué, pero veinte mujeres con bronca acumulada pueden mover montañas… o exsuegras simbólicamente.

Íbamos por la calle cargando la casa y un vecino dijo:
"¿Es una protesta?"

"No, es terapia," le contesté.

Otro gritó:
"¡Eso no pasa en Discovery Channel!"

"No, porque ahí no muestran a mujeres despechadas," dijo la Caro.

Mi ex nos seguía en el auto, en silencio, procesando todas sus decisiones de vida.

En un momento frenó, bajó la ventanilla y dijo:
"Esto es ilegal."

"Como tus excusas, pero sobrevivimos," le respondí.

Cuatro horas después, dos descansos, tres discusiones y una casi electrocución, la casa quedó plantada en mi terreno.

PERFECTA.
FIRME.
Y SIN VOS.

Nos sacamos una foto grupal, todas destruidas pero felices.

Una dijo:
"¿Ahora qué hacemos?"

"Lo que mejor sabemos hacer," dije.
"Chusmear y comer."

Mi suegra me mandó un mensaje:
"Están todas locas."

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