Cómo limpiar y almacenar frijoles: Aquí te mostramos cómo manejar las legumbres de primavera 🤯 El método correcto está en el primer comentario.

Las habas son la legumbre primaveral por excelencia: están disponibles frescas entre marzo y junio, pero la mejor época para disfrutarlas es entre abril y mayo, cuando las semillas están tiernas y dulces. En algunas zonas y variedades, la cosecha puede extenderse hasta principios de verano, mientras que durante el resto del año se encuentran principalmente secas o congeladas. Para disfrutarlas en su punto óptimo, es importante comprobar su frescura, asegurándose de que la vaina esté firme e intacta, con un bonito color verde brillante y sin manchas oscuras.

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Cómo limpiar las habas sin estropearlas

Limpiar las habas es un proceso sencillo, pero requiere tiempo y paciencia, ya que, al igual que los guisantes o las alubias frescas, hay que desgranarlas una a una y luego limpiarlas. ¿Cómo se hace? Primero, parte la vaina por la mitad, abriéndola completamente, luego desgranala y extrae las semillas: puedes hacerlo fácilmente pasando el pulgar por la vaina, dejando que las semillas caigan en un recipiente. El siguiente paso consiste en retirar el estrófiolo (a veces llamado "ojo" o "brote"), un pequeño brote en la semilla de la judía que parece un apéndice blanquecino, carnoso y diminuto. En la naturaleza, esta parte está diseñada para absorber la humedad y facilitar la germinación de la semilla en la tierra, pero es desagradable al paladar, por lo que es mejor retirarla.

En cuanto a la piel exterior, no siempre es necesaria; depende de la frescura del producto: si la piel es muy clara, significa que las judías están muy frescas, por lo que se puede dejar. Si es más oscura, la piel exterior ya es más gruesa y tiene un sabor más amargo, por lo que es mejor retirarla. Esto hará que las judías queden más tiernas y dulces. Para retirar la piel más fácilmente, se pueden escaldar las judías durante 1-2 minutos en agua hirviendo, enfriarlas inmediatamente en agua fría y luego pinchar la piel con los dedos para extraer la semilla. Este paso, aunque lleva tiempo, mejora significativamente el resultado final de los platos, especialmente en recetas más elaboradas.

Cómo conservar las habas frescas en el frigorífico

Las habas frescas se pueden conservar tanto enteras como desgranadas en el frigorífico, pero solo durante unos días: son una legumbre muy delicada que se estropea rápidamente, por lo que deben consumirse pronto. Si están enteras, lo mejor es guardarlas en el frigorífico en una bolsa de papel o un recipiente transpirable, evitando los recipientes de plástico cerrados, ya que estos favorecen la humedad y aceleran su deterioro. En estas condiciones, se conservarán durante unos 4-5 días. Una vez desgranadas, sin embargo, las habas son más delicadas y deben guardarse en un recipiente hermético o una bolsa apta para alimentos en el cajón de las verduras, donde durarán de media 2-3 días. Para prolongar su frescura, se pueden envolver en un paño ligeramente húmedo, pero es fundamental revisarlas con frecuencia y desechar las que estén dañadas. En general, cuanto más frescas estén al comprarlas, mejor se conservarán y mejor será su sabor final en la cocina.

¿Se pueden congelar las habas? Sí, aquí tienes los pasos básicos.

Congelar las habas es una excelente manera de conservar su sabor y propiedades nutricionales incluso fuera de temporada, o de evitar desperdiciarlas si has comprado demasiadas y no tienes tiempo para desecharlas todas. Para hacerlo correctamente y sin estropear el producto, debes seguir unos sencillos pasos. Primero, pela las habas, luego escaldarlas durante 2-3 minutos en agua hirviendo y enfriarlas rápidamente en agua con hielo: este proceso, llamado escaldado, ayuda a mantener su color, textura y valor nutricional. Una vez secas, distribuye las habas en bolsas aptas para alimentos o recipientes herméticos, extrayendo la mayor cantidad de aire posible para evitar la formación de hielo. Recuerda dividirlas en porciones para descongelar solo la cantidad que necesitas. Las habas se conservan en el congelador hasta 8-10 meses y se pueden usar directamente para cocinar o congeladas en docenas de recetas, como sopas y caldos, primeros platos y excelentes guarniciones, cremas, purés y pestos alternativos.

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