Cómo limpiar y almacenar frijoles: Aquí te mostramos cómo manejar las legumbres de primavera 🤯 El método correcto está en el primer comentario.

Las habas, legumbres primaverales por excelencia, son deliciosas tanto cocidas como crudas, quizás acompañadas de queso pecorino, como es tradición. El inconveniente reside en limpiarlas: no es difícil, pero requiere algo de tiempo y paciencia. Aquí te explicamos cómo limpiar correctamente las habas frescas y cómo conservarlas mejor.

Entre los productos más sabrosos y preciados que nos ofrece la primavera, las habas frescas ocupan un lugar de honor. Disfrutadas de la forma tradicional con queso pecorino, o simplemente con una rebanada de pan rústico casero y aceite de oliva virgen extra, o cocinadas como guarnición o salsa para pasta, estas legumbres son deliciosas, ideales cuando el invierno ha terminado y por fin llega el buen tiempo. El único aspecto desagradable de las habas frescas es tener que limpiarlas, un proceso que no es difícil pero requiere cierta paciencia para no estropear el producto. Para disfrutarlas, las habas deben extraerse de la vaina, eliminando el pequeño crecimiento que tienen naturalmente y, en algunos casos, retirando la fina piel que cubre las semillas. Una vez hechas, puedes guardarlas en el refrigerador durante unos días o en el congelador, donde se conservarán por más tiempo, permitiéndote disfrutar de estas legumbres durante todo el año, ricas en minerales, vitaminas del grupo B y muchos otros nutrientes importantes. ¿Cómo se limpian las habas frescas y cuál es la mejor manera de conservarlas? Aquí tienes todo lo que necesitas saber.

Habas: cómo se preparan y cuándo están de temporada

Las habas son las semillas comestibles de la planta Vicia faba, una legumbre ancestral cultivada desde la antigüedad en el Mediterráneo y Asia. Desde el punto de vista botánico, se desarrollan dentro de una vaina alargada y carnosa, de hasta 15-20 cm de largo, que contiene varias semillas (generalmente de 4 a 10): estas semillas tienen forma plana y redondeada y un color verde más o menos intenso cuando están frescas, mientras que se vuelven amarillo-beige al secarse, y están protegidas por una cáscara exterior que, en las habas más maduras, suele retirarse antes de su consumo.

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