Ingredientes
500 g de chiles jalapeños (pueden ir enteros o en rebanadas)
2 zanahorias cortadas en rodajas
1 cebolla blanca fileteada
3 dientes de ajo
1 ½ tazas de vinagre blanco
1 taza de agua
2 hojas de laurel
1 cucharadita de orégano seco
Sal al gusto
Preparación
Primero lava muy bien los chiles jalapeños, las zanahorias y la cebolla. Si prefieres que los chiles no piquen tanto, puedes hacerles una pequeña abertura o cortarlos en rodajas.
Después corta las zanahorias en rodajas, la cebolla en tiras delgadas y pela los dientes de ajo.
En una olla mediana agrega el vinagre blanco, el agua, las hojas de laurel, el orégano y un poco de sal. Coloca la olla a fuego medio y deja que la mezcla se caliente hasta que empiece a hervir ligeramente.
Cuando comience a hervir, incorpora primero las zanahorias y déjalas cocinar durante unos 5 minutos para que se ablanden un poco sin perder su textura.
Luego añade los chiles, la cebolla y los dientes de ajo. Revuelve con cuidado y cocina de 5 a 8 minutos más, hasta que los chiles cambien ligeramente de color pero aún se mantengan firmes.
Prueba el escabeche y ajusta la sal si lo consideras necesario.
Apaga el fuego y deja reposar la preparación entre 10 y 15 minutos para que todos los ingredientes liberen su sabor en el líquido.
Pasa los chiles junto con el escabeche a un frasco de vidrio limpio y seco, de preferencia previamente esterilizado, procurando que todo quede bien cubierto con el líquido.
Deja que se enfríe completamente antes de taparlo y guardarlo en el refrigerador.
Para que tengan mejor sabor, se recomienda esperar entre 12 y 24 horas antes de consumirlos.
Sirve los chiles bien fríos como acompañamiento para tacos, tortas, carnes o como botana.
Consejo
Guarda siempre los chiles en el refrigerador para mantener su sabor y su textura por más tiempo. 
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