Adopté trillizos, y luego mi marido me dejó (un cruel giro del destino). Siempre soñé con ser madre, de esas que se alegran con cada patada, guardan una foto enmarcada de la primera ecografía y lloran de alegría el día que a sus hijos les sale el primer diente, como si acabaran de graduarse de la universidad. Pero la vida, esa caprichosa amante, tenía otros planes. 😱😱 (Continúa abajo)

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